El presidente Evo Morales Ayma acusó ayer a la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), que fue suspendida en el país, de espiar a su Gobierno a través de “pinchazos” telefónicos. A su llegada a Washington, fue recibido con una protesta de inmigrantes bolivianos.
Morales pronunció este discurso en la sesión protocolar del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) y dijo que el organismo estadounidense practicó esta labor desde hace seis años.
Aseguró que la DEA había instalado una oficina de vigilancia de llamadas en la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel), nacionalizada recientemente, para proceder con las intervenciones contra autoridades gubernamentales y legisladores de su partido.
El Mandatario también pidió que Estados Unidos deje de certificar la lucha contra el narcotráfico en la región sudamericana y que esa labor sea encargada a la OEA y la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Mientras el Jefe de Estado participaba en el encuentro, bolivianos residentes en esa ciudad protestaron con carteles en mano contra la administración de Morales y por la salida de la DEA.
Al respecto, el canciller David Choquehuanca reconoció que hay personas que están en desacuerdo con el plan político de cambio del Gobierno.
Según conoció La Prensa, el Mandatario tuvo que salir por una puerta trasera de la sede del evento para evitar a la gente que se apostó en el lugar.
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